López Obrador y la rifa simbólica del avión presidencial mexicano que nadie quiere

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Miércoles, 16 septiembre 2020 – 20:27

El presidente mexicano, aferrado a su política de máxima austeridad, organiza un inédito sorteo con premios equivalentes al valor total de la aeronave

Una persona muestra sus boletos para la rifa del avión presidencial,...

Una persona muestra sus boletos para la rifa del avión presidencial, en Ciudad de México. JOSÉ PAZOS EFE

“¿Cómo se va a desplazar un presidente en un avión de lujo habiendo más de 60 millones de ciudadanos en la pobreza?”, se preguntaba López Obrador nada más tomar posesión del cargo. En un intento por desnudar los lujos y excesos de sus predecesores, el presidente mexicano se propuso vender a toda costa la aeronave y trasladarse, como un turista más, en vuelos comerciales.

Pero la venta fue un fracaso. Ni otros gobiernos lo quisieron, ni en las casas de subastas de EEUU se encontró un comprador. Casi dos años después de su puesta a la venta, la aeronave se encuentra anclada de un hangar del Ejército lastrando seriamente las arcas públicas por sus millonarios costos de mantenimiento. El pasado mes de febrero López Obrador propuso una solución extravagante que, afortunadamente, se ha resuelto este martes con un resultado diferente al planteado por el Presidente.

Inicialmente, la idea del Gobierno era organizar una rifa que ayudara a recuperar la inversión y que el ganador pudiera ‘llevarse a su casa’ el avión presidencial, pero después de comprobar lo absurdo de su propuesta, tuvieron que replantear los términos. Los 100 premios de 20 millones de pesos (unos 940.000 euros cada uno) que se anunciaron este martes equivalen, según sostiene el Ejecutivo, al valor total del Boeing 787-8 que adquirió el ex presidente Felipe Calderón por 218 millones de dólares. De ahí lo simbólico de la rifa.

La venta de ‘cachitos’, como se conoce en México a los billetes de lotería, ha sido anunciada, promocionada e impulsada por el Gobierno desde hace meses ya que, para cumplir los objetivos de premios, era necesario vender al menos seis millones de ellos. Finalmente, después de mucha insistencia y de ordenar la compra masiva de ‘cachitos’ desde organismos oficiales, se vendió el 70% del total.

Aprovechando la crisis sanitaria, López Obrador también utilizó fondos públicos para regalar un millón de participaciones a 951 hospitales públicos. Esto último resume a la perfección lo disparatado de la rifa, en vez de otorgar más fondos a los centros sanitarios se les obsequia con la remota posibilidad de ganar un premio que se financia con los mismos recursos del Gobierno. Y, además, el avión presidencial sigue en venta.

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